Algo folklórico en el alma, con orígenes que se pierden en la noche de los tiempos, cuanto menos medievales, son los Gigantes , los Kilikis , los Cabezudos y los Zaldikos o caballitos y, por supuesto, el conjunto de personas que los hacen bailar, los portadores , grupo de gran mérito, paciencia y habilidad. Acompañan los gaiteros y txistularis.
Desfilan bailando por las calles en algunos días señalados del año (muy especialmente, durante todos los Sanfermines) y a veces se unen a procesiones religiosas.
Aunque van en grupo, llamado Comparsa (formando grupo cerrado los Gigantes y más dispersos el resto, pero siempre cercanos a los Gigantes), propiamente tienen aspectos y funciones distintas : los ocho Gigantes pasean su majestuosidad ( ver foto arriba ) y bailan con muy buen estilo. Su música, la de txistularis y gaiteros que les acompañan. En sus alrededores hacen travesuras los seis Kilikis .
Les acompañan los cinco Cabezudos , más solemnes ( el alcalde, el concejal, la abuela, el japonés, la japonesa ). Kilikis y Cabezudos con el tamaño de una persona normal, evidentemente muy cabezudos éstos : de quizá un metro de diámetro y que por cierto, pesa 14 kilos. Los Kilikis, los Cabezudos y los seis Zaldikos (caballitos), desordenadamente, persiguen a los niños, que unos todavía lloran y otros ríen y casi todos corren esquivándoles o aguantan sus levísimos golpes. Cerca, los Gigantes majestuosamente marcan la pauta de la comitiva.
Desde el siglo el siglo XVI hay constancia de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Pamplona. Sin embargo, en el XVIII se perdió la costumbre y en el XIX se recupera gracias a 6 gigantes propiedad de la Catedral de Pamplona. En 1860 el Ayuntamiento encargó al escultor Tadeo Amorena la construcción de 8 Gigantes que representaran 4 continentes o razas ( sí, queda confuso, por un lado son representación de los continentes y por otro, de razas humanas y nadie sabe la causa, pero falta algún continente ): blanca, amarilla, moro-negra e indo-americana. Así resultaron 4 parejas de rey y reina , los que actualmente podemos contemplar y admirar. Su peso oscila entre los 59 y los 67 kgs., no excesivo para su altura de casi cuatro metros; y su portador (uno por Gigante) además debe bailarlos perfectamente según la música de gaita navarra y tambor, interpretada por los Gaiteros de Pamplona-Iruñeko Gaiteroak, y haciendo grupo con el resto de Gigantes, a los que apenas ve ; se trata de uno de los trabajos de mayor profesionalidad y dificultad de los Sanfermines. A finales de siglo se crearon 5 Cabezudos, a manos de Félix Flores, para complementarles.
Los centenarios Gigantes, ya dignos de un Museo, cuando actúan todos a una en las estrechas calles del Casco Antiguo dan unos de los más impresionantes momentos de Pamplona. Basta seguirles por las calles para observar lo mucho que les quieren pequeños y mayores. La despedida de los Gigantes y toda la Comparsa, hasta el año que viene , un sencillo acto que reúne miles de niños con el fin de los Sanfermines, hace saltar lágrimas a muchos.
Este año se cumple el 150 aniversario de la creación de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos y desde la Peña Mutilzarra no queremos dejar de felicitartes por los grandes momentos que nos han hecho pasar.
Felicitacion Comparsa